Publicado 27/Marzo/2025
Santo Domingo, D.N.-Para Indhira Álvarez, trabajar en la Superintendencia de Pensiones ha sido una experiencia de mucho aprendizaje, y a la vez, retadora, porque desde el primer día de su llegada ha tendido que enfrentarse a nuevos desafíos, hasta su posición actual de encargada de Supervisión Financiera de los Fondos de Pensiones.
Argumenta que la dinámica laboral de la superintendencia la sorprendió. “Para mí fue todo un reto. Había estudiado derecho y cuando vi todo estos números y hojas de cálculo hasta pesadillas tuve los primeros días, pero me fui enamorando de lo que hacía y me gusta mucho mi trabajo”.
Confiesa que está orgullosa de trabajar en una institución donde la mayoría de los puestos neurálgicos y técnicos están ocupados por mujeres. “Soy un ejemplo de que aquí se crece cuando hay compromiso y disposición de trabajar en equipo, como es mi caso”.
Cuando Indhira entró a la Sipen como Analista Senior no se imaginó que había mujeres con tanto nivel, y eso la ayudó a retarse y a ser cada día mejor.
“Las mujeres en todos los roles que desempeñamos la llevamos un poco más complicado, porque siempre tenemos que esforzarnos más porque somos madres, amas de casa, empleados, etc., a diferencia del hombre”, sostiene.
Entiende que el hecho de que el Sistema de Pensiones iniciara con una mujer como doña Persia Álvarez, pone al género en una posición más privilegiada y, por ende, a trabajar lo mejor posible para mantener el legado.
Sostiene que estos 16 años de labores han dado como resultado a una mujer resiliente y leal que no le tiene miedo a decir que no puede, porque siempre hay alguien dispuesto a ayudar. Y esta parte de su historia la visibiliza para que otras mujeres lo tomen como ejemplo.
Aconseja que es vital el ahorro para el retiro, en especial en las mujeres, “porque está demostrado que sufrimos de enfermedades más degenerativas, tenemos que prever y esforzarnos para ahorrar más para así tener un mejor bienestar”, dice.
Exhorta a la mujer dominicana a trabajar, a no limitarse, a no depender económicamente de nadie, y a entender que se puede salir adelante, aun en las peores adversidades.